Recuerdo con mucho amor y cariño a nuestra hermana, Ana Julia Ramírez Quintanilla de López, quien falleciera en un viaje misionero llevando ayuda humanitaria hacia Malacatancito, Huehuetenango, el día sábado 4 de Septiembre del año en curso, por los deslaves ocurridos en el kilometro 171 de la carretera Interamericana, Guatemala – Quetzaltenango, en la jurisdicción de Totonicapán. Hoy recordándola con todo nuestro corazón y con el alma, porque como sierva de Dios fue una gran mujer y reconocemos el trabajo que realizó a nivel internacional ayudando al necesitado, y como esposa del Pastor Alfredo René López Mejía, fue intachable en su actitud humana como una abnegada cristiana, mujer de fe y oración dándonos ejemplo de bondad, de calidad humana y de amor, en el ejercicio de la verdadera comunión con Dios, criando hijos que sabemos seguirán su ejemplo. A quienes damos nuestras más sinceras condolencias, Elmer Alexander, Roger Alfredo, EPD. José Maximiliano, Olga Bernarda López Ramírez, a sus nueras, nietos cuñados, familiares cercanos y lejanos, que sabemos ha dejado una huella imborrable en cada corazón, en cada vida y ha impactado con su conducta y accionar diario la mente, el corazón y la voluntad de todos cuanto la conocimos y convivimos con ella.
Misión Evangélica Monte Sion da un reconocimiento a la Pastora, a la Cristiana, a la persona, a la mujer, a la esposa, a la madre, a la cuñada, a la abuela, a la amiga que en vida fuera un ejemplo caminante de confianza y abnegación por los demás sin pensar incluso en su propia personas, con el afán de hacer sentir mejor a los demás, afán de dar un consejo, afán de dar un bocado de pan al necesitado de decirle a los demás que es necesario la búsqueda de Dios antes que a cualquier otra cosas.
¿Cómo recordarla? ¿Cómo amarla? ¿Cómo llevarla en el corazón? Si tan fácil era llegar a ella para sentir su ternura, sentir su afecto, saber que daba la confianza para poder amarla por su alma tierna y amorosa. Los que tuvimos el privilegio de conocerla hoy por hoy nos duele su perdida y solo nos consuela el saber que está en los brazos de aquel que nos amo y se entrego por nosotros Jesucristo el Salvador.
Oramos para que la familia sea consolada por el Espíritu Santo y que es Él quien determina el momento exacto del llamado a la eternidad. Descanse en paz quien en vida fuera Ana Julia Quintanilla de López.
Mario Rubén Rivera
Pastor General, Misión Evangélica Monte Sion
EN HONOR A LA PASTORA ANA JULIA DE LÓPEZ |
Un día, el escritor noruego de obras de teatro, Henrik Ibsen visitó una clínica mental. Estuvo caminando durante una hora conversando con los pacientes, y se dio cuenta de que todos ellos hacían uso de la razón. No notó nada extraño mientras ellos compartían sus experiencias de vida. Así que, fue a ver al médico y le preguntó: “¿Por qué los mantienen encerrados?” El doctor le contestó: “Obviamente, todos son muy buenas personas. Pero, tienen un grave problema. Que sólo piensan y hablan de ellos mismos. Luego del desayuno, del almuerzo y de la cena, sólo se enfocan en sí mismo. Y a ellos los llamamos enfermos mentales”.
Hoy en día, pareciera que nuestra apariencia se ve perfecta. Pero, si miramos con atención, nos daremos cuenta de que, al igual que los enfermos mentales, enfocamos nuestra vista solamente en nosotros. El poder de JESÚS permite ver al prójimo que antes no veíamos. Su dolor toma lugar en nuestro corazón. Sus sufrimientos nos arrancan lágrimas de preocupación, como si se tratará de nuestra propia familia, o de uno mismo, y nace en nosotros, la misericordia, como la que externaba la Pastora Ana Julia. Y entonces, ya no causa tanto dolor ni presión el comunicarles las buenas nuevas a las personas, ni el trasmitirles el amor de Dios. Es más, podemos hacerlo con gozo. ¿Tenemos en nosotros este amor? Nada de este mundo puede reemplazarlo.
"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15:13)
|
Volver al inicio |